Eres una zorra; o no lo sé seguro, pero lo sospecho.
O tal vez todo se deba a lo mal que me sienta el que quieras follar (y seguramente hayas follado) con muchísima gente antes que conmigo. Aunque ninguno de los dos nos lo hayamos dicho a la cara.
Me encantaría empotrarte en la pared, desgarrarte el vestido, apartarte violentamente las bragas mientras meriendo con tus tetas, y penetrarte como si no hubiera un mañana. Y después, mientras tú gimes aún, sorprendida y excitada por mi violencia, susurrarte dulcemente al oído:
“Puta”.
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